Piruletas de butifarra de huevo y romesco

Cuando probé aquella salsa los recuerdos golpearon mis sienes y mi mente viajó en el tiempo unos treinta años atrás. Me transportó a aquellos domingos de primavera en que se juntaba la familia en la casita noucentista de la padrina de mi madre, en el barcelonés barrio de Horta. Allí entre risas y arrumacos nos abalanzábamos sobre los calà§ots y los devorábamos en un ritual que haría las delicias de un antropólogo. Recuerdo… el olor del aire limpio, húmedo, fresco,  el jardín donde cazábamos lagartijas sin más preocupaciones que una riña con un primo o una rodilla pelada… que días aquellos! 

* Dicen estudios científicos que el olfato tiene una gran relación con la memoria a nivel cerebral, como también es parte esencial en la degustación de alimentos y bebidas. Parece ser que estas funciones se ubican en  la misma zona del córtex cerebral.

[one_fourth]Ingredientes

3 ñoras

1 rebanada de pan seco

3 C/S almendra tostada

½ cabeza de ajos

2 tomate maduro

1 rama de perejil

1 tacita de aceite de oliva

½ tacita de vinagre blanco

Sal

2 buenas butifarras de huevo

Brochetas de 15 cm[/one_fourth][three_fourth_last]Elaboración

Pelamos la butifarra, cortamos en rodajas de 1 cm y pinchamos en las brochetas como una piruleta.

Para el romesco, ponemos a asar en una bandeja en el horno, con un poco de sal y un chorrito de aceite los tomates y los ajos una media hora a 180 grados.

Ponemos a remojar las ñoras una hora en agua fría. Freímos en una sartén el pan y el aceite por este orden y ponemos en un vaso de triturar, junto con el vinagre, el aceite crudo, un poco de sal, los tomates pelados, los ajos pelados, el perejil y pan fritos, las ñoras sin pepitas ni rabo (incluso sin piel) y las avellanas peladas.

Trituramos finamente y probamos de sal.

Servimos las piruletas en un vaso y la salsa al lado. Podemos decorar con cebolleta verde fina sobre el romesco.[/three_fourth_last]

Acerca de Dani

Descubrí el buen comer tarde, demasiado tarde. Todo provocado por el capricho de un niño que solo comía lo que conocía. En los últimos años he querido recuperar el tiempo perdido, asistiendo a todas las comilonas que mi madre prepara (como pude llegar a perderme eso!!!), sin parar de investigar restaurantes, sin cansarme de experimentar y dejarme llevar por lo que la gastronomía me hace sentir.

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