Crema de guisantes, huevo pochée y tallarines de sepia

Los guisantes siempre han sido muy apreciados en la cocina popular, y tiene su explicación: hacia el final del invierno las familias solo tenían a su disposición unas pocas verduras y alguna fruta o ninguna. Puerros, cebollas, coles, coles de Bruselas y coliflores y brócoli, junto a las patatas eran las reinas de la cocina. Por la mesa aparecía de vez en cuando alguna manzana ya arrugada de finales de otoño, pues son muy buenas de guardar, pero nada más. Entonces, cuando los días comenzaban a alagarse,  anunciando el despertar primaveral de la huerta aparecían los primeros guisantes, que eran devorados con fruición por su dulzura y sabor delicado, tras el atracón de coles y otras brasicáceas. Hay pocas cosas que entretengan más a mi hija que desgranar guisantes en la mesa mientras canturrea o charla con algún ser invisible para los demás.

[one_third]Ingredientes

400 gr de guisantes frescos

1 cebolla

200 cc vino blanco

300 cc caldo (de pollo, de verduras o leche)

1 cucharada de harina

50 cc nata

Aceite, sal, pimienta

4 huevos de corral

2 cucharadas de vinagre

2 cucharadas de sal

500 gr sépia

1 ajo

Perejil fresco[/one_third][[two_third_last] Elaboración 

En una cazuela con un chorro de aceite ponemos a sofreír la cebolla hasta dorar. Añadimos los guisantes y tras un minuto la harina. Removemos un minuto y añadimos el vino blanco. Dejamos reducir 5 minutos y añadimos el caldo/leche y la nata. Dejamos cocer 10 min. Salpimentamos, trituramos, y reservamos caliente.

Separamos el cuerpo de los tentáculos de la sepia, que guardaremos para otra elaboración. Le quitamos la piel y lo enrollamos sobre sí mismo, usando fil si fuera necesario. Lo ponemos a congelar hasta que esté suficientemente dura cómo para cortar láminas finísimas fácilmente.

En una sartén bien caliente salteamos estos tallarines de sepia con aceite de oliva, y ajo y perejil muy picados, procurando no cocerlos demasiado.

En un cazo con un litro de agua hirviendo, el vinagre y la sal, vamos cascando los huevos y dejándolos cocer 2-3 min, al gusto. Los retiramos y pulimos las rebabas con un cuchillito.

En un plato hondo o bol, ponemos la crema de guisantes bien caliente, sobre ella un huevo pochée y al lado de éste un nido de tallarines de sepia. Servimos inmediatamente.[/two_third_last]

Acerca de Dani

Descubrí el buen comer tarde, demasiado tarde. Todo provocado por el capricho de un niño que solo comía lo que conocía. En los últimos años he querido recuperar el tiempo perdido, asistiendo a todas las comilonas que mi madre prepara (como pude llegar a perderme eso!!!), sin parar de investigar restaurantes, sin cansarme de experimentar y dejarme llevar por lo que la gastronomía me hace sentir.

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