Carpaccio de tomate con langostinos y vinagreta de wasabi

El tomate nos llegó del Nuevo Mundo en el s. XV, con el regreso de las primeras expediciones. Fue considerada una planta ornamental, exótica y venenosa  (si, venenosa) durante muchos años. Al pasar la población largos períodos de hambre, se extendió rápidamente su consumo a pesar de su presunta toxicidad,  hasta convertirse en una hortaliza (fruta en realidad)  imprescindible en todas las cocinas mediterráneas. Su origen tropical sólo permite su cultivo en exterior en zonas de regadío del sur de Europa, pues necesita abundantes horas de sol y calor, así como abundante agua

Quien no ha comido un tomate a pie de huerto alguna vez y ha comentado: esto sí que es un tomate! Los de la tienda no saben a nada!!!  Pues sabéis que? Este año no pienso saber a qué saben los tomates de la frutería. Ya contamos los días viendo como engordan y enrojecen nuestros propios tomates naturales de variedades autóctonas, incluso ya hemos llevado al huerto un cuchillo y un tarrito de sal!!

[one_third]Ingredientes

4 tomates de huerta

16 langostinos crudos

Laurel

Sal

Hielo

Mezcla de lechugas

1 Cebolleta

1 cucharada de Wasabi en polvo

2 cucharadas de vinagre de Módena

5 cucharadas de aceite de oliva

Pimienta negra

Sal en flor[/one_third][two_third_last] Elaboración

En un cazo, ponemos dos litros de agua, una hoja de laurel y cuatro cucharadas de sal. En un bol ponemos otros dos litros de agua, cuatro cucharadas de sal, y dos vasos de cubitos.  Cocemos los langostinos en el agua hirviendo dos minutos. Escurrimos y enfriamos en el agua helada unos 5 min. Pelamos los langostinos salvo la punta de la cola y reservamos.

En un bol, mezclamos bien el polvo de wasabi y el aceite. Añadimos un pellizco de sal y el vinagre de Módena. Removemos ligeramente y reservamos.

Lavamos y secamos los tomates, y cortamos a rodajas tan finas como sea posible. Las colocamos cubriendo la base de un plato llano.  En el centro, montamos una pequeña ensalada de lechugas y cebolleta a tiras finas. Colocamos los langostinos sobre la ensalada. Molemos pimienta sobre los tomates, aliñamos todo con la vinagreta de wasabi y acabamos con unos cristales de sal sobre el conjunto.[/two_third_last]

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Acerca de Dani

Descubrí el buen comer tarde, demasiado tarde. Todo provocado por el capricho de un niño que solo comía lo que conocía. En los últimos años he querido recuperar el tiempo perdido, asistiendo a todas las comilonas que mi madre prepara (como pude llegar a perderme eso!!!), sin parar de investigar restaurantes, sin cansarme de experimentar y dejarme llevar por lo que la gastronomía me hace sentir.

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