Risotto rojo

Rojo, para alegrar el día. Mi día. Uno de mis lluviosos, grises, apáticos días. Un domingo aburrido. Solitud, sofá, mirada caída. No vienen tan mal estos días -pensé-. Autoengaño. Compasión. Necesitaba salir, necesitaba un pequeño, minúsculo detalle de color en frente de mis narices, para despertar del letargo al que me había acostumbrado. Se acercaba la hora de comer. Ni hambre ni apetito, ni siquiera ilusión por comer. Y llegó, para cocinar. Le saludé fugazmente, volviendo a mi habitación. La comida está servida. Huele bien. Me acerco. ¡Color! Un plato rotundamente vivo y colorido, delante de mí, llamándome a comer, disfrutar, sonreír.

 

[one_third]Ingredientes

1 cebolla

250 g arroz arborio, o carnaroli

1 vaso de vino blanco

1 L del agua de hervir remolacha

4 dientes de ajo

3 ramas de romero

50 g parmesano[/one_third][two_third_last]Elaboración

Preparar todos los ingredientes: calentar el agua de remolacha en una cazuela, rallar el parmesano y picar finamente la cebolla. En una cazuela de base ancha, donde haremos el risotto, dorar la cebolla en un chorro de aceite. Cuando esté blanda, incorporar el arroz y nacararlo durante unos 4 minutos. Añadir el vino y cocer hasta reducir.

Añadir, los ajos e incorporar, cazo a cazo, el agua de la remolacha, siempre caliente.

Cocer, moviendo de vez en cuando la cazuela para comprobar que no se enganche, hasta que acabemos con todo el líquido. Cuando nos queden unos 5 minutos, o unos dos cazos a incorporar, añadir las ramas de romero.  Cuando hayamos incorporado todo el líquido, añadir el parmesano y mezclar enérgicamente desde el centro, emulsionando.

Servir inmediatamente el risotto decorado con las ramas de romero y los dientes de ajo, ¡y a darle un toque de color al día! [/two_third_last]

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Acerca de Dani

Descubrí el buen comer tarde, demasiado tarde. Todo provocado por el capricho de un niño que solo comía lo que conocía. En los últimos años he querido recuperar el tiempo perdido, asistiendo a todas las comilonas que mi madre prepara (como pude llegar a perderme eso!!!), sin parar de investigar restaurantes, sin cansarme de experimentar y dejarme llevar por lo que la gastronomía me hace sentir.

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